Mari Carmen Isasa 


 

La boina de la cantinera.

Esta prenda es, en la mayoría de los casos, el remate de un minucioso trabajo de peluquería que no permite el menor fallo. Desde primeras horas de la madrugada, debe soportar el trajín de todo el día, haga viento, lluvia o calor.

Se podría escribir un tratado de los artísticos moños que lucen las cantineras el día de San Marcial. Con las nuevas técnicas y materiales de hoy día, se pueden contemplar auténticas obras de arte.

Algo más difícil lo tenía sin duda, hace ya algunos años, nuestra simpática peluquera Mari Carmen Isasa, que además de cantinera de Anaka en 1954, fue una de las más solicitadas profesionales en nuestro barrio.

Hace ya algún tiempo que Mari Carmen dejó los secadores y los rulos, pero aquel oficio unido a la pasión que siente por nuestro Alarde le impiden ser una mera espectadora.  Siempre al quite por si algún alfiler no está en su sitio o alguna horquilla asoma más de lo debido.