José Antonio Estomba


Estaba nuestro hombre en la huerta que cultiva en los antiguos terrenos de Gebara-Larrea cuando acertó a pasar por allí una señora;

- Podría darme un poco de perejil.

- Lo quiere para carne o para pescado.

- Para pescado.

- Entonces le daré de éste, - y acercándose a uno de los cuadros en los que tenía plantado le cortó un generoso ramillete.

 

Marchó la buena señora entre agradecida y confusa al desconocer que existiera tanta variedad de perejil, al tiempo que nuestro hombre sonreía satisfecho de haberse cobrado el favor con una de sus habituales bromas.

 

Esta pequeña anécdota define el carácter afable y dicharachero de nuestro interlocutor, José Antonio Estomba Berridi, para sus amigos "Anttonio".

 

Nos han bastado un par de tardes para sonsacar a "Anttonio" pequeñas historias que, a sus 84 años y prodigiosa memoria, ha ido desgranando con envidiable sentido del humor.

Uno de  nuestros encuentros tuvo lugar en su terreno, y nunca mejor dicho, una amplia y bien cuidada huerta a la que dedica buena parte de su tiempo.

Aprovechamos para hacerle algunas fotos y entre col y col nos habló de su juventud -nació en 1927-, del caserío que le vio nacer, de su pasión por el Alarde, de los años que -como él dice- no pasan en balde...

 

- Nací en el caserío Tompes-Enea, en el Barrio de Ventas, en la muga con Anaka, muy cerca del actual poblado de Urdanibia.

- ¿Tu primer Alarde?

- El de 1944 y siempre con escopeta, desde entonces solo he faltado un par veces, los dos años de la "mili", bueno, y otro por "motivos personales".

- Algo grave tuvo que suceder...

- Y tan grave. En aquellos tiempos no era muy fácil conseguir un pantalón blanco. Parece ser que un año engordé más de la cuenta y el día de San Marcial no hubo forma de ponerme el pantalón. Si malo fue no poder desfilar, ni te cuento el cachondeo de la cuadrilla cuando me vieron en la acera... Hubo otra ocasión en que salí con "dos" chaquetas.

¿...?

- Si los pantalones blancos escaseaban, para las chaquetas negras había que usar el tinte. El sudor me jugó una mala pasada y terminé con la camisa de color carbón.

- Te volveremos a ver este año en la primera fila de la Compañía  del Barrio de Anaka?

- Los años no perdonan y desde el pasado año ya no es lo mismo. A mi edad las piernas solo aguantan "medio" Alarde. Creo que ha llegado el momento de retirarme.

- Anttonio, te echaremos de menos.

 

En el mes de abril de 2008 Anttonio Estonba  recibió un merecido homenaje por parte de la Compañía del Barrio de Anaka


     

                                             

<--Anttonio, a la edad de seis años

 

 

 

 

<--En plena juventud presumiendo de bicicleta.

 

 

 

 

 

 

 

Con su gran amigo Paco Gaztañaga  contemplando sus huertas anegadas por una de las habituales riadas -->

 

 

 


 

              

 

            

 

       

 

 


 

      

 

Homenaje a Anttonio en abril de 2008