Cuentan que las primitivas cantineras portaban un barril que contenía un licor que iban escanciando entre la tropa.

Con el paso de los años, aquella pesada carga se ha convertido en una preciosa y reducida réplica, que algunos artesanos convierten en piezas únicas y codiciadas.

 

En el polígono "Soroxarta", al frente del taller de mecanizado que lleva su nombre, hemos tenido la ocasión de saber más de los materiales empleados y otros detalles, de la mano de Alberto y Aitor Arregi, padre e hijo, a quienes hemos tenido la suerte de entrevistar en pleno proceso de fabricación.

 

Llevan más de treinta años en este peculiar "oficio" que dicen haber "heredado" de nuestro admirado José Antonio Irastorza. "Fue en nuestro taller donde estuvo preparando las barricas durante veinte años"

 

¿Barrica o barrilito?. "Nos gusta más barrica, pero llámalo como quieras. Lo mismo que si me preguntas si hemos de decir "txilibito" o "txibilito"

 

Nos llama la la atención cantidad de tochos de madera apilados en las estanterías "Hay estarán durante largo tiempo, hasta que estén totalmente secos y puedan ser torneados. Hubo un tiempo en que la madera empleada era de haya. En nuestro caso utilizamos cerezo. Disponemos de una buena remesa de troncos cuyo origen, en su mayoría, es el caserío Ullurta, de Hondarribia"

"Excepcionalmente trabajamos también con madera de Iroko. El iroko es un árbol tropical. Es una madera dura y muy resistente, de color marrón claro  estable. Es fácil de trabajar y de pulir, ofrece muy buenos acabados. Tiene además la particularidad de que oscurece con el tiempo."

Cuando esperábamos todo un relato con los detalles de su importación, nos sorprende Alberto con su comentario"¿Importar? Ni mucho menos (ríe). La que tenemos procede de antiguos astilleros de Hondarribia. Por su resistencia a la putrefacción, esta madera se empleaba para el costillaje de barcos... hasta que fueron reemplazados por el poliéster."

 

Resumimos el proceso. Tras un primer torneado de la madera en un torno copiador, pasa a otro comercial para su acabado. Pero lo que realmente imprime carácter a estos barrilitos son las piezas de tamaño diminuto que lo completan, el grifo, las arandelas, tapones, anillas..."Son piezas de latón minuciosamente mecanizadas a las que posteriormente se les da un baño de plata. Reciben este tratamiento en una empresa catalana con la que trabajamos desde hace tiempo. El montaje es la parte más delicada".

Y el toque final: "Por último se añade la plaquita con el nombre de cada Cantinera que las Compañías nos van facilitando a medida que van siendo elegidas"

 

Lo que no sabíamos es que se confeccionan separadamente para diestras y zurdas. "El montaje es distinto. La diferencia la marcan los cierres de los aros que deben quedar siempre en la parte exterior, por vistosidad y al mismo tiempo para evitar algún enganche con la ropa."

 

Y el más difícil todavía, los Arregi fabrican otros barrilitos a escala todavía más reducida. "Empezamos hace algunos años para ver qué aceptación tenían, y seguimos con ellas. Cada vez son más las niñas que lucen nuestras pequeñas barricas, con la ilusión de que algún día puedan desfilar con las de tamaño 'standard' ".

 

No hemos querido conocer el precio. Digamos que su valor es incalculable. Si no nos creen, pregunten a cualquiera de nuestras cantineras por cuanto estarían dispuestas a venderles el suyo.

 


     


   

 

 

 

 

José Antonio Irastorza. "Maestro barrilero"


MAYO 2014