La llegada del agua potable al Barrio de Anaka


 

Un gesto tan habitual en estos tiempos como abrir un grifo en nuestro domicilio, no lo fue tanto en el Anaka de antaño, barrio en el que  la red de abastecimiento de agua potable no estuvo al alcance de muchos hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XIX.

En 1851 se inauguraron en Irun cuatro nuevas fuentes, ya que hasta entonces solo existía la de Santa Elena, activa desde 1678. El depósito de Domico se habilitó en 1850, en 1877 la posibilidad de aguas a domicilio y en 1880 se instalaron los primeros contadores particulares.

Los primeros datos que hemos encontrado en el Archivo Municipal de Irun sobre “acometidas a las cañerías públicas”  en Anaka-centro datan de 1883, año en el que, por citar a alguno de los más conocidos vecinos de la época,  D. Aquilino Rodríguez, lo solicitó para su finca Uranzu. Le siguieron otros como Ignacio Cendoya (1883), José M. Artía (1886), J Claverie (1889), Santos Mendizabal (1892) y otros muchos.

Para hacernos una idea de lo que era el Barrio de Anaka en su entorno rural hacia 1900, digamos que estaba compuesto casi en su mayoría por un buen número de caseríos diseminados desde la zona de la estación hasta los límites con Fuenterrabía en la regata de Jaizubia.

La construcción del poblado de Casas Baratas en 1931 supuso una gran obra de infraestructuras de las que se aprovecharon el resto de viviendas que se  fueron construyendo en su entorno, una vez finalizada nuestra guerra civil (1936-1939).

 

Volviendo a nuestra fuente de datos del A.M.I., he aquí algunos detalles referidos a las acometidas de agua potable solicitadas para sus caseríos de Anaka por algunos de sus propietarios: Año 1927 Carmen Martínez para "Camino-Berri", en 1943 José Antonio Zapirain para "García-Enea", Lino Arruabarrena para el caserío "Guebara" en 1955, Pedro Peña para el caserío "Lechumborro" en 1957 y Angel Larraza para "Guevara-Berri" en 1958; por citar solo algunos de los caseríos más conocidos.

Estos trabajos de acometidas a la red pública no significan que hasta esas fechas los citados caseríos no tuvieran acceso al líquido elemento para su consumo diario. La mayoría disponía de algún manantial próximo del que se surtían o de alguna regata que pasaba por sus cercanías. Uno de los manantiales más conocidos y codiciados era el de "Lechumborro" del que se abastecía un buen número de vecinos y cuyas aguas fueron canalizadas en 1935.

Al igual que otras viejas zonas de Irun, la parte antigua de Anaka tuvo durante años, y ante el progresivo aumento de vecinos, numerosos problemas de suministro. El viejo sistema de tuberías se había quedado obsoleto y la pérdida de agua en sus redes llegó a estimarse por los técnicos municipales en hasta un 30%.

Llegamos por fin al año 2008 cuando el Ayuntamiento, a través de "Servicios de Txingudi", inicia las obras para la completa sustitución del antiguo sistema de abastecimiento. Se retiran las viejas canalizaciones y se sustituyen por casi tres kilómetros de tuberías de fundición, renovándose al mismo tiempo doscientas acometidas domiciliarias. Las obras duraron unos seis meses y el presupuesto se acercó a los 600.000 euros.

 

Para terminar, ofreceremos algunos datos de los cauces y llegada del agua potable hasta nuestros grifos.

El agua recogida en el embalse de San Antón y la captada de los manantiales de Jaizkibel es conducida hasta la estación de tratamiento de aguas potables de Elordi, construida en 1996 en el Barrio de Lapize, desde donde una vez debidamente tratada, es repartida a través de los diferentes depósitos de abastecimiento. Al barrio de Anaka le corresponde el llamado "Iparraguirre Alto", que alimenta también a otras zonas de Irun como Belaskoenea, Poblado de Urdanibia, Puiana, Ventas y el propio Lapize.

 

No conviene olvidar que el agua es un bien preciado y que la mejor forma de ahorrar es un consumo responsable.

 


 

     

 

 

   Ochenta años separan estas dos imágenes.

   El apacible poblado de Casas Baratas en los años 30

   y la llegada de las de las máquinas en 2008

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A la izquierda uno de los habituales escritos de finales del siglo XIX en

el que uno de los vecinos del Barrio de Anaca solicita al

Ayuntamiento una parte de las "aguas del depósito de la fuente pública".

 

En este caso contó con la pertinente autorización, tal y como se

hace constar al pie, con el sello y firma del Sr. Alcalde de Irun, a la

sazón, D. Nicolás Guerendiain.