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En esta edición nuestros artistas se
superaron a sí mismos. Se fueron a Donosti en busca de una vaca a tamaño
real que constituiría la base de nuestra Gurdia.
Las peripecias para traerla al barrio
no tienen desperdicio. Imaginen la escena, nuestro amigos bajando al
animal por las escaleras mecánicas de un gran centro comercial ante las
atónitas miradas de los clientes y la alarma de los guardas jurados,
creyendo que se trataba de un robo...
El resto fue sencillo, sobre todo si se
cuenta con el entusiasmo de las gentes del Barrio de Anaka siempre
dispuestas a colaborar y a pasarlo bien.
Una comida de hermandad en el local
social antes del desfile, puso a tono a todos los participantes que no
pararon de bailar durante todo el recorrido.
La música es siempre importante, y una
vez más, nuestros amigos de Auntxa nos acompañaron con sus trkitixas.
Incansables. Eskerrik asko!
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