El bonito poblado de Casas Baratas constituye en sí mismo una parte importante del paisaje del Barrio de Anaka, pero dentro de este grupo de chalets existen un par de ellos que destacan por su tamaño y que tienen además su propia  historia.

De uno de ellos, en el que tiene su sede el Casino de Anaka, nos ocupamos en su día y cuenta con su propio apartado en nuestra página web.

La otra edificación a la que ahora dedicamos estas líneas, se encuentra precisamente al otro lado de la rotonda que ahora los separa, y que años antes fue una pequeña plaza.

Se trata de una gran casona que tras su construcción bautizaron con el pomposo nombre de “Villa Libertad”.

 

Hemos de indicar que, mucho antes de que nuestro Ayuntamiento pusiera nombres a las calles y numerara todas y cada una de las Casas Baratas   -labor que llevó a cabo en 1960-    las viviendas eran identificadas con el nombre que cada propietario hacía figurar en su fachada.

 

El caserón al que nos referimos , junto con el terreno de su antepuerta, jardín y huerto ocupaba una superficie de 700 m2 y se localiza ahora en el número 16 de la calle Reina Fabiola.

 

Con la ayuda de varios vecinos de la zona,  alguna que otra visita al Archivo Municipal, e información obtenida de los actuales propietarios, hemos tratado de recomponer su pequeña historia.

 

Forma parte del conjunto de Casas Baratas cuya construcción se inició en 1928. Uno de los promotores fue Florencio Iracheta Quílez, que fue  presidente de la "Cooperativa Irunesa para la construcción de Casas Baratas".

Fue nombrado concejal socialista en el ayuntamiento de Irun en 1931 y cesado en 1934. En febrero de 1936, tras la victoria electoral del Frente Popular fue repuesto en su cargo.

Durante la Guerra Civil fue acusado del ser el instigador del asesinato de varios presos de derechas en Irun y del incendio de la ciudad. Fue condenado a muerte y fusilado en marzo de 1938.

Aunque no es un dato que hayamos podido confirmar, es muy posible que Florencio hubiera sido uno de los primeros moradores de "Villa Libertad".

En su memoria, en septiembre de 2011, el Ayuntamiento de Irun colocó una placa con su nombre, y el de otro compañero fusilado, a la entrada de la casa consistorial. Mucho antes, en julio de 1983, la Corporación había decidido que la antigua plazoleta en la que se encuentra la casa, llevara el nombre de Florencio Iracheta, aunque dicho sea de paso, nunca ha existido placa alguna que lo atestigüe.

 

En orden cronológico, he aquí algunos datos de "Villa libertad" y la de algunos de sus moradores.

En sus orígenes el edificio estuvo pensado para albergar la capilla del barrio, ya que por acuerdo firmado por los cooperativistas de Casas Baratas, el nuevo poblado debería contar además con centro social y escuela.

Terminada la guerra civil cambiaron su nombre, pasando a llamarse "Villa España".

En las actas municipales de alojamiento de 1936 que hemos consultado en el Archivo Municipal de Irun, figuran como vecinos Jesús Valdés y Ángel Viyella.

No hemos encontrado documentos que lo acrediten, pero es muy posible que con el paso del tiempo, la villa hubiera sido incautada por el ayuntamiento.

Muy pronto fue habilitado como cuartel de la Policía Armada. Contaba la casa con un pequeño calabozo, en ocasiones visitado por los chavales más "audaces" del barrio, tras ser pillados en alguna incursión en los huertos cercanos, tratando de "saquear" algún que otro  peral o cerezo. Cuentan nuestros mayores que disponía también de un pequeño bar al que admitían la entrada de paisanos a determinadas horas del día.

Aquellas escenas de los policías armados en formación a la puerta del cuartel y otras menos formales compartiendo balón e improvisadas porterías con otros jóvenes del barrio, pasaron a la historia en 1973 con el traslado del cuartel a las nuevas instalaciones del Larreaundi.

 

Tras la transición democrática de 1975, parece ser que el constructor F. Martinicorena logró aportar la documentación necesaria para que le fuera adjudicada la propiedad del edificio, que posteriormente vendió a A. Arocena en 1976. Sus actuales moradores, desde 1988, son S. López Egurtegi y Bernhard Groten Büttcher, con quien hemos cotejado algunos datos para la publicación de este reportaje y a quien agradecemos su amabilidad.