La luz eléctrica no llegó al Barrio de Anaka hasta 1896, pero antes de llegar a esa fecha les proponemos un breve repaso cronológico de la historia del alumbrado en Irun.

 

Cuenta Luis de Uranzu en su libro “Un pueblo en la frontera”, que en 1813 Irun contaba tan solo con doce faroles de aceite que se encendían únicamente las noches sin luna. En 1858 el combustible utilizado era un aceite mineral importado de Francia. En los años posteriores se fue empleando petróleo o gas hasta que en 1881 se realizan los primeros intentos de alumbrado eléctrico, construyéndose al efecto una central de vapor en la plaza de Urdanibia. Estuvo un año en funcionamiento para lo cual, la empresa concesionaria "Salto de la Cascada" dio a conocer las condiciones de abono de luz eléctrica, dependiendo del número de lámparas contratadas , con precios que oscilaban entre las 48 y 165 pta. anuales. Garantizaban el servicio entre el "anochecer y las 12 de la noche", eran  aproximadamente 2000 horas al año. La iniciativa no tuvo la acogida prevista y de nuevo se volvió al alumbrado con petróleo.

 

En 1882 se abre un nuevo debate en el Consistorio entre los partidarios de utilizar gas como, por ejemplo, en San Juan de Luz, o intentar la instalación eléctrica. Finalmente la opción eléctrica es aceptada pero, debido a problemas económicos y de funcionamiento, dos años más tarde el Ayuntamiento decide volver al petróleo y desprenderse de la maquinaria adquirida al efecto.

En 1886, a la vista del éxito de su implantación en  otras localidades, se vuelve a plantear el alumbrado eléctrico en Irun, pero en 1887 se desestima otra vez por demasiado costoso.

Durante los años 1891 y siguientes se encargan diversos proyectos hasta que en 1895 se acepta el nuevo sistema, firmándose el 23 de noviembre de ese mismo año la terminación de las obras del moderno alumbrado.

La nueva central generadora de corriente de construye dentro de los límites del Barrio de Anaka, en terrenos en los que ahora se ubica el Juzgado y el Centro Comercial Mendíbil.

Un año más tarde, en 1896, comienzan a proliferar las solicitudes de los vecinos para la instalación de luz eléctrica en sus domicilio.

Rebuscando en el Archivo Municipal de Irun, hemos encontrado a Valentín Alonso como uno de los primeros vecinos de Anaka que solicita (sic) "la prolongación del cable conductor de fluido eléctrico" hasta su vivienda; al que siguieron otros muchos.

Nuestros vecinos de Hondarribia tuvieron que esperar hasta 1898.

Al área rural del Barrio de Anaka la luz eléctrica no llegó hasta algunos años más tarde. Por poner un ejemplo, la escuela de Anaka no tuvo alumbrado eléctrico hasta 1919.

 

Los servicios de iluminación fueron ampliándose en Irun hasta que en 1953 pasaron a la empresa Iberduero.

 

 

 

Fotos: A.M.I. (Anaka de noche) y J.M. Castillo (Fábrica de electricidad)


 

La foto no corresponde a Irun,

pero la hemos tomado prestada

para ilustrar el antiguo oficio de farolero.

A juzgar por la imagen de la izquierda,

 este era el aspecto que debía tener

de noche la Plaza de San Juan de en el año 1901.

 

El cuadro es obra de Darío de Regoyos (1857-1913),

 lo tituló "Lumière Électrique"

 y forma parte de la pinacoteca municipal de Irun.