La  "txinparta" es el gas carbónico que surge cuando se vierte la sidra al vaso, tanto desde la barrica como desde la botella. Puede traducirse al castellano como “chispa”.

Cuando estamos a escasas fecha del comienzo de la temporada de sidra, dispongámonos a dar un repaso a la actividad sidrera en el Irun del siglo XVIII.

Nuestra primera intención era dedicar este apartado al ámbito del Barrio de Anaka, pero más allá de la desaparecida sidrería de "Puiana", del número de "cargas" de manzana contabilizadas en algunos caseríos o de algún hecho aislado al que luego nos referiremos, los datos que hemos obtenido del fondo histórico del Archivo Municipal de Irun no daban para mucho más.

 

El cultivo del manzano y la fabricación de la sidra fueron antaño parte fundamental de la agricultura en Guipúzcoa. Nuestra Comarca no fue una excepción.

Hay constancia de que en los siglos XVI y XVII los vascos que iban a Terranova a la pesca del bacalao ya llevaban barricas de sidra en las bodegas de sus barcos.

A lo largo de los años fueron registrándose en toda clase de libros numerosas ordenanzas referentes a la sidra que finalmente formaron una normativa. Al inicio de cada temporada las villas inspeccionaban cada puesto de venta. Los ayuntamientos nombraban a un jurado responsable que se encargaba de catar la sidra de los toneles de todas las sidrerías de la localidad, y una vez catada  se realizaba un sorteo para decidir el orden en el que serían posteriormente abiertos para su venta.

Son numerosas las sanciones que se recogen en los libros de actas de nuestro Ayuntamiento de Irun.

Por poner un ejemplo referido al Barrio de Anaka, en 1736 encontramos a María de Susuarregui, del caserío "Guebaraberi", a la que se impuso la multa de un ducado por "desórdenes en la sidra". El verdadero motivo fue que nuestra vecina se había pasado con el agua. Las ordenanzas municipales en vigor permitían añadir agua a la sidra, pero no más de 5 azumbres (azumbre=algo más de dos litros) por cada saco de manzanas.

No obstante, en años de mala cosecha se permitía incrementar el porcentaje de agua. En 1706 la escasez fue tan grande que se permitió la sidra con la mitad de agua. Incluso fabricarla con manzana "de fuera", algo que estaba habitualmente prohibido.

Otros años de falta de manzana fueron 1747 y 1748. También entre 1752 y 1754, período en el que se permitió la introducción de producto de Francia, y en 1762, año en que  la falta de tan preciado líquido fue tan grande que se autorizó la venta de "zizarra".

La "zizarra" es el mosto obtenido de las primeras manzanas caídas del árbol, generalmente sin acabar de madurar, y que dan una sidra dulzona que no fermenta por falta de levaduras. No confundir con la "pittarra", sidra bastante aguada, que se hacía en algunos caseríos para consumo propio.

Otros de los episodios relacionados con la sidra y nuestro barrio tuvo que ver con los vecinos de Jaizubia, desde siempre muy hermanados con Anaka. En 1717 se debatía si, en lo referente a la sidra, habían de "sujetarse a lo fijado por la Universidad de Irun o bien se agreguen voluntariamente a la ciudad de Fuenterrabía". El precio de la sidra pura en aquella fecha era de cinco cuartos de vellón la azumbre.

Aprovecharemos este dato para comentar las medidas de la época. Nuestros baserritarras recogían la manzana en cestos hasta llenar sacos de aprox. 55 kg. y con seis de estos sacos completaban una "carga".

 

 

Fotos: Recogiendo manzana (Andrea Salazar.blog)  y Triturador (A. Aguirre Sorondo)