LAS MARISMAS DE JAIZUBIA

Justo al lado del complejo de Urdanibia al que nos hemos referido en los anteriores capítulo, se encuentran las marismas de Jaizubia.

Lo que en el siglo XVII fueron terrenos de disputas entre Irun y Fuenterrabía, denominados entonces como terrenos de Guevara - Larrea, forman hoy en día una marisma de más de setenta hectáreas.

Con el derribo de los lezones que aislaban las tierras del mar, se devolvieron a la marisma terrenos que fueron desecados para cultivo a partir del siglo XVII.

Las marismas de Jaizubia constituyen los carrizales más antiguos de Guipúzcoa y es la única muestra en nuestra comarca de la transición natural desde el río hasta el mar, comunicando nuevamente, tres siglos más tarde, las marismas del Bidasoa con el monte Jaizkibel.

 

 

 

 

ANACA Y LOS LIMITES DE IRUN CON FUENTERRABIA

A efectos de comprender mejor determinados pasajes de este relato, conviene recordar que, antaño, los límites de Irun con Fuenterrabía en la zona de Anaca diferían bastante de los actuales. Fue en 1766, como consecuencia de la exención de jurisdicción de Irun de  Fuenterrabía, que la división territorial quedó situada en la ferrería de Urdanibia, junto a la regata de Jaizubía que transcurre junto al complejo anteriormente citado. Dicho sea de paso y aunque solo lo hemos visto una vez escrito como tal en los libros de geografía local, lo que llamamos regata de Jaizubia o riachuelo de Urdanibia, no deja de ser un modesto afluente del Bidasoa.

En nuestro barrio de Anaca, a lo largo del siglo XVII, de no ser por los largos y costosos pleitos que la ciudad de Fuenterrabía mantuvo con la Universidad de Irun por los terrenos de Guevara-Larrea, puede decirse que la vida transcurría plácidamente.

Aquellos juncales de Guevara-Larrea junto con los de Urdanibia, Zubieta, Mendelo y lo que hoy conocemos por Amute, no solo tenían valor por sus posibilidades de convertirse en zona de cultivo. También desde el punto de vista estratégico era muy importante que la subida de la marea inundara todas aquellas zonas,  así se podían utilizar a modo de pantano para la defensa del recinto amurallado de Fuenterrabía.

No resulta difícil imaginar todo un pantanal, salpicado de juncos y alisos, desde Urdanibia hasta las mismísimas murallas. De hecho, en 1652 el camino habitual para acceder por tierra desde Fuenterrabía a Irun suponía dar el siguiente rodeo:

 

Partiendo desde la Puerta de San Nicolás, (marcado con una flecha amarilla en la foto de la maqueta) en la parte alta de la muralla, se subía por la ermita de Santiagotxo, se pasaba junto al caserío Zubieta, y desde allí, a través de lo que es ahora el  barrio de Anaka, se llegaba a la antigua aldea de Irun.

 Idéntico recorrido tendríamos que hacer ahora  -350 años más tarde- si no existiera el actual puente de Amute sobre la ría.

 


Maqueta de la plaza fuerte de Hondarribia y alrededores a finales del siglo XVII  

  Autor maqueta: Félix Senosian