LOS URDANIBIA

Es probable que los Urdanibia figurasen entre los primeros y más antiguos pobladores de la Universidad de Irun-Uranzu.

Estos son algunos de los Urdanibia que hemos ido encontrando

Al parecer, y siempre según los supuestos relatos de los cronistas de la época, no aparece muy claro si se llamaba Juan o Martín, pero pertenecía a la casa solar de Urdanibia. Estuvo en una de las más famosas batallas de la Reconquista que tuvo lugar en el sur de España, la famosa batalla del Salado en el año 1340. Por este motivo Alfonso XI le nombró miembro de la Orden de la Banda para premiar su heroico comportamiento aunque hay heraldistas lo niegan que lo ponen en duda.

En 1457, en el episodio en el que el señor de Aranzate ordenó se prendiese fuego a la casa torre, que se encontraba en la plaza de San Juan, con 120 franceses en su interior y su Capitán Purguet, se cita que el dueño de la casa era Pedro de Urdanibia.

La Casa de Urdanibia no siempre perteneció a esta familia o a la de Aranzate. En 1521 encontramos a Juan Peres de Aoyz, hijo de Juanes de Aoyz, como señor de la casa de Urdanibia.

La columna-monumento que se yergue en la plaza del Ayuntamiento de Irun, parece ser que se levantó en 1564 para conmemorar este hecho, aunque existe otra versión que considera fue colocada para conmemorar los intentos de exención e independencia de Irun respecto de Fuenterrabía.

Parece evidente que entre los Aranzate y los Urdanibia existía algún parentesco, de hecho, en la fachada del palacio de Urdanibia aparece el escudo de Aranzate junto a la inscripción de Sebastián de Urdanibia que reedificó el edificio en 1612.

En documentos del año 1500, entre otros apellidos que pudieran resultarnos conocidos como Chapillo, Miqueo y Saubat de Guevara, ya encontramos a Mariqui y Petri de Urdanibia.

Tenemos también a Juan de Urdanibia, que en 1512, junto con los capitanes Ambulodi, Azcue y Martínez de Zaldibia, obligaron al ejército francés, que había  invadido la ciudad de Fuenterrabía, a levantar el sitio y retirarse.

Más tarde encontramos a otro Pedro de Urdanibia que en 1522 se distinguió por el castigo infligido a 600 gascones y navarros, capitaneados por el dueño de la casa de Ibarrola, Juan de Aeza,  que atacaron Oyarzun en la noche del 31 de Enero de aquel año.

No era la primera ocasión que ambos se veían las caras. Con anterioridad, el de Urdanibia había dado un bofetón en público en una de las calles de Irun al mencionado Juan de Aeza, al que no tenía en muy buena consideración debido a su origen extranjero (su padre era francés) y sus supuestos escarceos con el enemigo.

Retomemos el hilo de los Urdanibia. En el primer libro de actas de Fuenterrabía, que está fechado en 1528, ya se cita el molino de Urdanibia.

En 1565 encontramos a otro Juan de Urdanibia que aparece como testigo de un suceso acaecido con motivo de la visita de la reina doña Isabel.

Los gobernantes de aquella época decidieron que los vecinos de Jaizubia le rindieran honores, a lo que Jacoue de Çigarroa se negó rotundamente decidiendo no participar en el acto. En castigo le cortaron varios robles de unos de sus montes.

No cabe duda de que los Urdanibia eran gente con casta. Esto es lo que ocurrió en 1673 durante un canje de embajadores, incidente en el que estuvo implicado Juan Bautista de Endara y Urdanibia.

Cuando se declaraba una guerra entre España y Francia, el embajador francés en Madrid venía a nuestra frontera y esperaba en Irun hasta que se efectuaba el canje con el embajador español en Francia.

Las milicias de Irun, al mando de su capitán, acompañaban al embajador francés hasta la misma orilla del Bidasoa. Lo mismo hacía una compañía de labortanos al otro lado del río con el embajador español. Cuando éste ponía pie en tierra española, la tropa irunesa disparaba una salva. Este ceremonial se había repetido en varias ocasiones sin incidente alguno, hasta que ocurrió lo peor.

El 19 de octubre, Luis XIV había firmado en Versalles la declaración de guerra a España, y una compañía irunesa capitaneada por el mencionado Juan Bautista de Endara y Urdanibia, que previamente había evolucionado por las calles de Irun al son de pífanos y tambores, disparó la salva. Pero ocurrió que por parte francesa, alguno de sus componentes había cargado su arma con bala, hiriendo a Juan de Berroa, que murió a los pocos días.

Los de Irun, indignados, introdujeron también plomo en sus mosquetes, disparando contra los franceses, matando a dos ellos y causando varios heridos.

 

EL ESCUDO DE ARMAS DE LA CASA DE URDANIBIA

Cuartelado 1º y 4º , de oro, con la torre de piedra, incendiada, medio partidos del mismo metal, con el espino de sinople y el jabalí de sable, pasante al pie del tronco, y 2º y 3º, cuartelados a su vez; los cuarteles 1º y 4º, de oro, con tres bandas de azur y los cuarteles 2º y 3º, también de oro, con dos lobos, andantes, de sable, puestos en palo; medio cortados de gules, con un grifo de oro

El escudo de Urdanibia es el mismo que el de la Casa de Aranzate.

 

LA CASA DE URDANIBIA

Para entender los motivos por los que nuestros personajes se vieron envueltos en tan diversas historias por defender su hacienda y el buen nombre de los Urdanibia, es preciso situarse en lo que, en aquel momento, pertenecer a una Casa, llevaba consigo.

Los parientes, hermanos, tíos, sobrinos, primos, es decir, todos aquellos que, de alguna manera, estaban relacionados por sangre con una Casa en concreto, se encontraban de igual modo interrelacionados por una tupida red de obligaciones mutuas, no exentas a veces de violencia, en la que la aceptación de los designios de los padres, la mutua atención, la defensa del honor del grupo, los mutuos servicios en forma de préstamo de dinero, ayuda para negocios, o para casar, formaban un todo indisociable.

Las obligaciones para con la Casa no se extinguían ni siquiera cuando de por medio existía una considerable distancia física. Las remesas de las Indias y las casas reconstruidas gracias al dinero de los parientes indianos eran una buena muestra de ello. Pero esa ayuda no se expresaba sólo en dinero, sino también en la protección y atención continuada a los que habían quedado en la Casa.

 

Para ilustrar el anterior comentario, y al mismo tiempo presentar al más conocido de los Urdanibia, Don Sancho, citaremos la carta que, con fecha 25 de octubre de 1644, su hermana, Doña María Ramos de Topalda, le envía solicitando su protección. La ayuda no es solo para ella, que se encontraba enferma, también para su hija Magdalena de Zistiaga y las hijas de ésta, Mariana y Catalina.

Cita asimismo a Sebastián de Urdanibia, y le pide mire por todos ellos y el aumento y la conservación de la casa solar.

Y ya que hemos citado a  Don Sancho, es el momento de conocer algunos detalles de su vida

 

SANCHO DE URDANIBIA

El General Sancho de Topalda y  Urdanibia Nació en Irun y murió en Cádiz en 1644 dejando un importante caudal para la construcción y reforma de numerosas iglesias.

Sirvió a Felipe III en los primeros años de 1600, en las Armadas Reales de España y las Indias.

Su generosidad llegó también a su ciudad natal donde dejó escrito en testamento otorgado el 13 de septiembre de 1644, que se construyera con parte de su herencia, un magnífico hospital, que en su día tuvo, nada menos que, veinticuatro camas, médico, boticario y hospitalero con unos salarios anuales muy considerables para la época. Este edificio, muy remozado, aún se conserva en la plaza de Urdanibia, en la parte vieja de Irun, y ha servido de todo: almacén, cineclub, euskaltegi y, pronto será convertido en museo.

Sancho de Urdanibia nombró patrono de este benéfico establecimiento a Sebastián de Urdanibia

Un curioso cambio en el orden de apellidos observado en el testamento de D. Sancho de Urdanibia y Topalda en favor de su hermana, en el que figura como María Ramos de Topalda y Urdanibia. Al fallecer ésta, la herencia pasaría a la sobrina de D. Sancho, Magdalena de Zistiaga y Topalda.

 

Como detalle indicaremos que en la fachada principal del mencionado edificio, existe una hornacina muy decorada, con el escudo de Aranzate y una imagen de la Virgen, que por lo abultado de los pliegues de su manto, alguien dejó escrito que parece estar embarazada. En cualquier caso, tampoco sería la única. La más conocida es la que se encuentra en el museo de la catedral de Santiago de Compostela, la llamada Virgen de la Dulce Espera.

 

 

El hospital de Urdanibia reemplazó al destruido por los franceses en 1638 llamado hospital de Santa Margarita, que se encontraba cerca de la iglesia del Juncal.

 

 SEBASTIAN DE URDANIBIA

Como queda dicho anteriormente, era sobrino de Sancho de Urdanibia y a él debemos la reconstrucción del Palacio de Urdanibia en 1612. Se casó en Irun con Magdalena Zistiaga, (30-05-1665) y tuvieron ocho hijos, el sexto de ellos de nombre Baltasar, a quien dedicamos el siguiente capítulo.