BALTASAR DE URDANIBIA

D. Baltasar de Urdanibia vino al mundo en 1650 y no hemos hallado el día de su nacimiento, aunque sabemos que fue bautizado el 6 de enero del mismo año, según consta en el archivo parroquial de Irun, que se guarda en el Archivo Diocesano de San Sebastián.

Aunque evidentemente este no es el caso, hasta 1660, en muchas ocasiones, no se tomaba cuenta exacta de la fecha de nacimiento. Era habitual encontrarse datos de personas de las que solo se sabía que habían nacido la víspera de la festividad de algún santo notable, o en la época, por ejemplo, en la que las espigas comenzaban a despuntar, etc.

Baltasar contrajo matrimonio el 25 de Agosto de 1675 con Catalina Tompes Larreandi, y que nosotros sepamos, no tuvo descendencia.

Falleció en 23 de enero de 1702.

Reconocemos que ha sido un golpe de suerte el haber encontrado la fecha de su fallecimiento. A este respecto diremos que existen libros en los que se anotaban las defunciones, pero estos datos no son completos ya que en su mayoría solo se citan aquellos que correspondían a personas que testaban. En aquella época tampoco se hacía constar casi nunca la edad del finado. Este dato comienza a consignarse más profusamente a partir de 1781.

Que nosotros sepamos, no existe ningún retrato de Baltasar de Urdanibia, pero, al menos, hemos encontrado su firma. No ha sido tarea fácil.

A pesar de haber sido capitán (alcalde) y diputado, la firma que aparece en las actas municipales es siempre la del secretario. Al haberse visto implicado en tan numerosos pleitos, pensamos que en alguno de los documentos aparecería su rúbrica, pero tampoco fue así, ya que siempre designaba a algún representante que firmaba en su lugar. Finalmente, y como consecuencia de un "lío de faldas", al que más adelante nos referimos, la iglesia le presionó para que firmara un documento reconociendo su falta, y de este último la hemos fotografiado.

Firma de D. Baltasar de Urdanibia

A continuación detallamos algunos de los pleitos en los que se vio involucrado nuestro protagonista. Juzguen ustedes mismos si nuestro hombre fue o no todo un personaje.

Siendo un jovenzuelo de 19 años, en 1669 fue nombrado diputado (concejal) y tres años más tarde, en 1672, llegó a ser capitán (alcalde), cargo que repitió en 1678 y 1693.

Este es el suceso que hemos encontrado en uno de los libros del historiador local Antonio Aramburu: Durante el primer período como máximo mandatario local fue también proveedor de carnes de la ciudad de Fuenterrabía, por lo que tuvo que recurrir a Dª María de Barrenechea, como fiadora, con la que adquirió el compromiso de pagarle ochenta reales de a ocho en el plazo de cinco años.

Esta claro que D. Baltasar no cumplió lo prometido en cuanto al pago, pues pasado un tiempo se personaron en el complejo de Urdanibia, donde residía, un alguacil de Fuenterrabía y un escribano al objeto de que cancelara la deuda. Una vez inspeccionada la ferrería pasaron al molino, dándose la circunstancia de que Baltasar lo tenía alquilado, por ocho reales de plata a la semana, a Pedro de Arrambillet, quien a su vez tampoco había abonado importe alguno a Baltasar hasta considerar cancelado el importe de los materiales y reparaciones que este último había realizado en el molino.

Celebrado el juicio, el dictamen resultó ser un poco enrevesado porque el juez determinó que, una vez satisfechos los gastos de Pedro de Arrambillet con no pagar las rentas, éste siguiera haciendo efectivas las mismas a Dª  María de Barrenechea hasta liquidar el importe de la deuda que Baltasar había contraído con ella.

Sin embargo, en contra de lo que pudiera parecer, no cabe duda de que Baltasar disponía de una importante fortuna, ya que en 1674 compró los frutos primiciales  al clérigo Juan de Zamora.

En los años siguientes, la lista de pleitos que Baltasar tuvo abiertos fue considerable. Enumeramos, en orden cronológico, los más importantes que hemos encontrado entre los años 1673 a 1678.

El primero de ellos contra Martín de Berrotarán, por injurias. Por motivos varios contra Simona de Oyanguren y el clérigo Juan de Zamora. Y el más importante en 1675 con José de Zubiaurre, juez ordinario y alcalde de Fuenterrabía que le embargó seis montes de mena.

Siendo alcalde en 1678, tuvo pleitos contra la propia Universidad por ofensas verbales y su negativa de entregar unos documentos, el sello de armas y la llave del archivo. Tuvo también embargadas las rentas del Concejo en tanto no se resolviera el juicio que mantenía abierto sobre el patronato del hospital al haber despedido al cirujano Pedro de Irazaval. En las mismas fechas era requerido por  la Provincia que le reclamaba el importe de la contribución general.

Es probable que en 1684  Baltasar hubiera terminado en la cárcel por un lío de faldas. La causa fueron sus amoríos con Mª Luisa de Ubiri, soltera, vecina de Irun y embarazada de cinco meses, a la que las leyes de aquella época condenaron a que, en lo sucesivo, no habitase en ninguna casa o caserío de la justicia de Fuenterrabía.

La posibilidad de que Baltasar de Urdanibia hubiera terminado, por este hecho, con sus huesos en prisión fue más que probable, ya que él mismo se refiere al encierro en la cárcel pública, por mandado del alcalde Rafael de Echeverría.

Baltasar no se contuvo en sus pleitos ni tan siquiera cuando estuvo preso. Durante ese período demandó a un tal Peri de Chumenea, vecino de Hendaya, quien había cortado un roble, propiedad de Baltasar, sin su consentimiento, mientras nuestro hombre estaba entre rejas.

Sus desavenencias no fueron solo verbales. En 1687, Josefa Alzubide demandó a Baltasar de Urdanibia, a su mujer y a su cuñada por heridas con chuchillo. Algunos años más tarde, Pedro Berroa hizo lo propio por golpes que le había propinado el de Urdanibia.

Poco antes de su fallecimiento todavía se sentía con fuerzas para iniciar otro pleito por el nombramiento de Juan de Arochena como sacristán y defender su hacienda contra Martín de Urdinso quien pretendió embargar a Baltasar por las fianzas contraídas con la Universidad.

Tras su muerte son varios los requerimientos que hemos encontrado contra sus bienes, sobre todo por parte de sus parientes María Domingo de Urdanibia y Francisco de Tompes, hermana y cuñado respectivamente, que pugnaban, entre otros, por repartirse su herencia.

Creemos que D. Baltasar no tuvo hijos. Si así fue no hemos podido confirmarlo. En algún momento creímos haber encontrado algún descendiente, pues en años posteriores aparece otro Urdanibia también de nombre Baltasar al que sabemos se le tomó juramento con motivo de las elecciones celebradas en 1728 y 1736, pero una consulta al archivo histórico diocesano nos ha hecho desistir en nuestras pesquisas.