La talaron hace algunos días.

Su espectacular tamaño amenazaba con dañar el tendido telefónico y, a juzgar por los comentarios recogidos de algunos vecinos, sus raíces podrían incluso minar los cimientos de sus viviendas, que son sin lugar a dudas, unas de las más emblemáticas del Barrio de Anaka.

 

Medía la yuca casi 10 metros y fue plantada hace medio siglo por Encarni Estébanez, viuda de Rafael Irazu,  en el jardín que rodea su casa, en uno de los bloques de pisos popularmente conocido como "Grupo Zarandona".

"La traje de Barcelona tras una visita a mi hermana, la planté y ahí sigue...", nos comentaba Encarni no hace mucho, a sus bien llevados 91 abriles, en el transcurso de una animada charla que mantuvimos con ella.

 

Esta breve introducción nos da pie para contarles algo más acerca de este conocido enclave anakatarra.

 

Desde antaño, las viviendas de Anaka estuvieron muy diseminadas.

El poblado de Casas Baratas fue construido en los años 30,  y las Renfe, junto al santuario de los P.P. Pasionistas, veinte años más tarde. A pesar de ello, las nuevas edificaciones en Anaka eran realmente escasas. Lo mismo ocurría en el resto de Irun.

Para paliar tanta escasez, el Ministerio de Trabajo (*) fomentó la construcción en nuestra ciudad de varios grupos de viviendas protegidas. Las más importantes fueron edificadas en la calle Prudencia Arbide. También en el Barrio de Anaka.

A las de este último se les denominó "Grupo José Luis de Zarandona", nombre que tomó del que fuera jefe de la Falange en Irun en 1936.

Estas casas fueron edificadas en 1955 en terrenos de asignados por el Estado, a través de la Delegación Nacional de la Vivienda, a la Obra Sindical del Hogar y Arquitectura de la ciudad de Irun.

Para acceder a ellas se establecieron tres grupos de solicitantes, en base a los diferentes recursos declarados.

Tras el sorteo de pisos que tuvo lugar en el desaparecido salón "Fantasio" de la calle Fuenterrabía, se entregaron las primeras llaves en los comienzos del año 1956.

En una época en la que los nombres de las calles y numeración brillaba por su ausencia -las actuales denominaciones fueron asignadas a partir de 1960- los bloques del "Grupo Zarandona" eran identificados por el color de sus contraventanas, verde, amarillo, rojo y azul.

Como puede observarse en la foto, algunas viviendas conservan todavía las originales.

 

No ha sido mucha la información que hemos podido encontrar en el fondo histórico del Archivo Municipal de Irun referida al Grupo Zarandona. Uno de los datos tiene que ver con los primitivos bancos repartidos entre sus pequeños jardines. Este mobiliario fue donado en 1961 por  la Jefatura de la Secretaría Técnica de la Organización Sindical de Guipúzcoa.

 

 

(*) El régimen de viviendas protegidas nace tras la creación en 1939 del Instituto Nacional de la Vivienda. Pasó luego a manos de la Organización Sindical, más tarde al Ministerio de Trabajo y por último, en 1957, quedó bajo la tutela del Ministerio de la Vivienda.

 

 

 

Nuestro agradecimiento a Juanjo Roteta, hijo de uno de los primeros moradores del Grupo Zarandona, quien nos ha facilitado parte de la información que reproducimos en este trabajo.

Y por supuesto a las simpáticas vecinas Inés y Encarni por haberse prestado gustosas a nuestro interrogatorio aceptando incluso posar para ilustrar este modesto reportaje.

 

Inés Zabala y Encarni Estébanez, en uno de los jardines de Zarandona, donde habitan desde hace medio siglo

 

        

 

 

 

Para saber más:

 

La yuca gigante es una planta leñosa arborescente de la familia e las agaváceas. El nombre científico es "Yucca elephantipes", que viene a significar “pata de elefante”, por el parecido del tronco a la pata de este paquidermo.
Se trata de una planta arborescente, que en sentido estricto no corresponde con la noción de “árbol”, porque la savia circula por el centro de la planta. No obstante, cuando alcanza cierta edad, puede tener un porte que recuerda claramente un árbol.
Es
originaria del Centroamérica y México, y  su única aplicación en nuestra geografía es como planta ornamental, si bien no soporta bien las heladas prolongadas. Sus raíces, a pesar de lo que de ellas se cuenta, no parecen dar problemas a las losetas de las aceras ni afectan a los edificios.

En su lugar de origen esta especie ha tenido otras aplicaciones, como sus hojas, de las que se obtiene fibra para hacer cuerdas, tejidos bastos y trabajos de cestería. El fruto es comestible, con un sabor agridulce característico. La flor también es comestible, existiendo en Centroamérica una receta llamada “tortilla de yuca”, con flores fritas con huevo. Sus raíces tienen saponinas, por lo que han sido utilizadas por los indios para lavar la ropa, el cabello, etc. En algunos lugares, sus agudas y poderosas hojas han sido utilizadas también para hacer cercados.