El traje de cantinera fue casi siempre compartido entre las compañías de los Barrios de Anaka y Jaizubía hasta que, en 1943 y por motivos que se desconocen, los de Irun no pudieron disponer de él. Fue entonces cuando con la aportación económica de algunas personas del barrio y la colaboración de un grupo de entusiastas mujeres se confeccionó el primer traje en propiedad de la Compañía del Barrio de Anaka.

 

 

 

Tradicionalmente, y desde sus comienzos, el día de San Marcial, la Compañía Anaka tiene como punto de partida el caserío Peña-Enea. Sin embargo, el año 1986 se arrancó desde Puyana Txiki. El motivo fue el fallecimiento de D.Miguel Ugarte, vecino del mencionado caserío.

 

Hubo un año que el veterano Anttonio Estomba no pudo desfilar en la Compañía. Fue un caso de fuerza mayor, o mejor dicho de talla mayor. Al haber engordado más de la cuenta, no hubo manera de ponerle el pantalón blanco. Eran tiempos de penuria y Anttonio se quedó en la acera viendo desfilar a sus amigos quienes bromeaban a su paso.

 

 

En 1950 se estableció un mínimo de 30 componentes por compañía. La de Anaka no andaba muy sobrada de efectivos en aquella fecha y tuvo que pedir “refuerzos” a Jaizubía para completar en número exigido.

 

 

El sable que la mayoría de los últimos capitanes de nuestra Compañía portaron durante años era propiedad de Miguel Ugarte, el mismo que utilizaban los capitanes de la Compañía Jaizubía. Era un sable “compartido”.

 

 

 

El día de San Marcial de 1953 hizo un día espléndido, sin embargo en el monte de San Marcial cayó una buena tromba de agua. Por la tarde llamó mucho la atención ver a parte de la tropa con los bajos de los pantalones remangados. La mitad de los que acompañaron a nuestra cantinera de aquel año, Luisa del Rincón, lo hicieron con las alpargatas llenas de barro y el resto como recién salidos de casa.

 

 

 

Juan María Amantegui, uno de los primeros capitanes de la Compañía Anaka, en una ocasión desfiló con corbata negra por fallecimiento de un familiar.

 

 

A pesar de la distancia, la Compañía Anaka acostumbra ser una de las primeras en llegar a la Plaza de Urdanibia el día de San Marcial. En 1972, por poco no llega a tiempo. El motivo fue que a la cantinera, Gabi Bereciartúa, al calzarse las botas, se le rompieron los cordones.

 

 

 

En los años 60, los componentes de nuestra Compañía a punto estuvieron de protagonizar un curioso plante. El entonces alférez Esteban Michelena fue “retenido” por emplearse con “celo excesivo” en algún momento importante. Las “negociaciones” entre nuestro capitán José Antonio Elizalde y el responsable de la guardia municipal Sr. Hornilla dieron sus frutos y Anaka pudo desfilar con todos sus mandos.

 

 

 

En 1993 la Compañía no fue a buscar a la cantinera el día de San Marcial. El hecho tiene una clara explicación. La cantinera de aquel año, Nerea Ugarte, vivía en le caserío Peña-Enea, punto de concentración y partida de nuestra tropa.

 

 

Hubo un momento, en los años 50, en que la Compañía Anaka contaba con un solo parche, el de Julián Iza pero no pudo desfilar porque su mujer se puso de parto. Le sustituyó J.Arbelaiz. Pero tampoco había nadie que fuera con txibilito. Cuando llegamos a la Plaza de Urdanibia, los hermanos Clemente y Luis Pérez vinieron con nosotros y pudimos desfilar.

 

Uno de los mandatos más dilatados al frente de nuestra Compañía que se conocen fue el de nuestro José Antonio Elizalde, desde 1957 hasta 1985. Anteriormente, en 1946, había desfilado con txibilito y luego de teniente desde 1948 hasta su elección como capitán.

 

 

 

En los años en que el popular “Piti” desfiló como alférez de la Compañía, sus amigos le “fabricaron” un artilugio que pomposamente llamaron sable. Tenía una característica que muy pocos conocían, su tamaño, diez o quince centímetros más corto que el reglamentario. Era un sable “a medida”.

 

 

 

En “otros tiempos” era “recomendable” que todos los banderines portaran en la punta de su mástil una cinta con los colores rojo y gualda. En algún momento alguien pensó que nuestro banderín precisaba una limpieza por lo que se pidió permiso al Ayuntamiento para retirarlo y llevarlo a la tintorería. El caso es que el día de San Marcial de aquel año la dichosa cinta bicolor fue sustituida por otra de color rojo. Hasta hoy.

 

 

 

Siendo capitán Esteban Arruabarrena, saliendo de la sidrería, alguien que estaba asomada al balcón le preguntó: “¿Quién sale de cantinera?” a lo que Esteban contestó: “Si quieres, tú misma”. Y así fue. Aquel año Tiburtxi Larraza desfiló de cantinera.