En el Irun de antaño hubo en cierta época más de veinte sidrerías, la mayoría de ellas identificadas por el nombre de la sidrera que las regentaba. La de "Puyana txiki" no fue una excepción, al frente de ellas también había una etxekoandre, Florentxi Ausán.

La antigua sidrería tomó su nombre del caserío que se encontraba a  corta distancia de allí llamado Puyana.

El establecimiento, que en sus orígenes tuvo "bolatoki", abrió sus puertas en 1927, aunque muchos años antes ya se elaboraba sidra en el citado caserío. En un principio se hacía con manzana propia y años más tarde se mezclaba con otra variedad traída de Asturias. El excedente se vendía en Hondarribia y se transportaba en grandes "kupelas" en carros tirados por vacas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estas auténticas reliquias de más de cien años,  bolos artísticamente montados sobre un panel,  son los auténticos y originales utilizados en el "bolatoki" que hubo en la sidrería

Foto: Cortesía de Xabier Mitxelena

 

Eran otros tiempos en los que los buenos catadores otorgaban un premio a la mejor de las sidras, y así lo hizo constar D.Emilio Navas en uno de sus escritos que proclamaba ganadora a la de Puyana en 1934.

 

 

 

 

La foto que reproducimos corresponde al frontal de la última kupela de la sidrería "Puyana txiki", así como un par de artísticos grifos de madera que se utilizan para escanciar el preciado líquido.

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto: Cortesía de Xabier Mitxelena