Anakako Jai Biltzar


Viejas fotografías del Casino de Anaka (A.M.I.)

(El automóvil del primer plano es el de Enrique Arcelus)

 

La historia del barrio de Anaka  está íntimamente ligada a esta asociación y a su sede  desde el mismo momento de su fundación.

El edificio del Casino de Anaka forma parte de un conjunto de chalets construidos en los años 30, conocidos popularmente como Casas Baratas.

Con atinado criterio los promotores de aquel proyecto incluyeron en la construcción del poblado un amplio edificio destinado a ser el centro social y de reunión de los residentes de la zona.

En el dintel de una de las puertas de acceso al casino puede leerse "1932 - 1994", dos fechas clave en la ajetreada vida del Casino. La primera de ellas corresponde al año de su fundación. En su interior, una vieja foto de la época da fe de ello, y en la misma posan orgullosos los primeros socios, arropando a la junta directiva presidida por Florencio Iracheta.

La segunda fecha, 1994, tiene que ver con la última e importante reforma que se hizo en el edificio y que se mantiene hasta ahora.

Pero entre 1932 y 1994 fueron muchas las vicisitudes y anécdotas, algunas de las cuales merecen ser contadas.

Apenas habían transcurrido 4 años desde su apertura, cuando la guerra civil echó por tierra los proyectos de sus fundadores. De aquel oscuro período tan solo nos referiremos a un mudo y único testigo, el imponente magnolio que cada año florece ante su fachada principal.

Tras la contienda, el edificio pasó a otras manos que dieron al recinto un uso, si no indebido, al menos de lo más variado. Como ejemplo citaremos que desde 1939 hasta 1955, la planta baja se utilizó como taller dedicado a la fabricación de neveras.

Según consta en una de sus actas, el 23 de Marzo de 1955 se dan los primeros pasos para reabrir el casino. A tal efecto se constituyó una junta presidida por Francisco Sánchez, conocido empresario de la fábrica "Sancheski", actuando como secretario Dionisio Rojas y Bernardino Cía como tesorero. Las primeras reuniones tuvieron lugar en las antiguas escuelas del Barrio, en un primer intento de "recuperar" el edificio.

Fue a partir de 1958 cuando se empezó a trabajar de forma continuada, acometiéndose las primeras obras. Se abrió una modesta biblioteca y se organizaron las primeras "fiestas" del Barrio, con aquellas maravillosas "reinas" por un día (Ver foto)

Parte de los ingresos de la época fueron producto del arrendamiento de uno de los bajos para un despacho de farmacia. Al mismo tiempo se suscribieron acuerdos con el Ayuntamiento y, a cambio de determinadas actuaciones municipales, parte del edificio quedó convertido en escuela pública para los más pequeños.

En 1964, para atraer nuevos socios, la directiva decidió adquirir un flamante televisor. El resultado fue espectacular, de 40 socios se pasó a 240. Se acabaron las penurias, se inauguró la gastronómica y los jubilados quedaron exentos de cuota.

Tres años más tarde, en 1967, la junta directiva presidida por Julio Iglesias, organizó el sorteo de un flamante Seat 600 (con un valor de 92.000 pta.), pero la venta de papeletas no tuvo la esperaba buena acogida y se quedó con la mitad del billetaje invendido. Afortunadamente el número premiado quedó en casa y los organizadores respiraron tranquilos. De no haber sido así, cada miembro debería aportar nada menos que 5.000 de aquellas pesetas...

 

Pero estas y otras historias han quedado para el anecdotario. Lo que perdurará es el entusiasmo de aquellos socios que participaron activamente en el resurgir del casino, de las formas más encomiables y variadas. Como muestra tangible de alguna de aquellas desinteresadas aportaciones, queda la artística vidriera, obra de José Luis Alonso, con el emblema del casino y su inscripción en euskera "Anakako jai biltzar", símbolo de una de las asociaciones más emblemáticas del Barrio de Anaka y punto de encuentro y diversión de un buen número de vecinos.