El nombre de Anaka, según el eminente euskerólogo D. José Antonio Loidi, podría derivarse de "ainakar  = "brezo”, un arbusto eriáceo de hoja muy pequeña, diurética, cuya madera y raíces se empleaban para fabricar carbón de fragua.

 

Antonio Aramburu dejó escrito que a este arbusto se le puede designar igualmente por “Aiñakar”, “Iñakar”, “Anaka” y otros, pero reconoce  que nunca, desde los libros más antiguos consultados, ni en los más diversos legajos lo encontró  citado por estos nombres. Siempre lo leyó como Anaca, que en la gráfica euskaldun queda como Anaka.

 

Luis María Mujika en su "Euskal Toponimiazko materialak" escribe que procede de "Ana-", tal vez "ano/anu" = "ración, comida para ganado" y el sufijo"-ka"

 

Para el genealogista Endika de Mogrobejo, Anaca  significa "camino de allende"

 

Aunque en 1595 Anaca no estaba ni mucho menos considerado como barrio, en los libros de cuentas municipales de aquel año se cita a "...Esteban de Tompes plantó 24 robles en el término de Anaca..."

 

En 1637 Catalina de Leguia aseguraba la pertenencia de un caserío de su propiedad en Anaca.

 

En 1648 se tiene noticia del fallecimiento de Juanes de Aristi Puyana del que se dice vivía en Anaca.

 

En 1661 se encarga a Juanes de Ibargoien el cuidado de las plantas de robles en el "puesto de Anaca".

 

Otro de los apuntes de las actas municipales de 1694 se refiere a un vivero de árboles que había en Anaca.

 

En 1700 se ordena se corten los castaños de Anaca para plantar robles.

 

En 1762 varios vecinos son multados por cortes indebidos en el robledal de Anaca.

En varias referencias a los montes de Irun y sus cuidadores a lo largo del siglo XVIII, se cita como "barrio" a Anaca, aunque no lo fuera realmente. También en uno de los estudios realizados por el clero local sobre el número de habitantes de Irun en el año 1777, se vuelve a nombrar como "barrio", no solo a Anaca, sino a otros enclaves locales como Behobia, Bidasoa Aguinaga-Saroya, Aranzate, Mecar, San Antón, Olaberría, Alchigor, Calvarios, Lapize, Ventas, Urdanibia y Mendelo.

 

Sin embargo, la prueba más evidente de que Anaca no estuviera reconocido oficialmente como barrio en aquella época, es el escrito que, en 1785, el Ayuntamiento de Irun envía a la Academia de Historia, en que se dice que los únicos barrios de Irun son: Bidasoa, Lapize, Olaberría y Meacar.

 

Fue en los comienzos del siglo XIX cuando Anaca comienza a figurar como barrio, junto con Ventas, al desmembrarse ambos del primitivo y enorme Lapize, sin que esto suponga, como ha quedado dicho anteriormente, que no existiera Anaca.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

Reproducción de documentos del libro de actas del Ayuntamientode Irun del año  1661, en los que se hace referencia a un plantío de robles en el puesto de Anaca.


Foto: Antiguo cartel que se encontraba en la fachada del edificio de la residencia de ancianos CASER de la calle Anaka. En el mismo se puede leer  Anaca  y  Aiñakar.

Bibliografía consultada: Documentación de Anttonio Aranburu, Archivo Municipal de Irun, Enciclopedia Auñamendi.