Desde que fue designado, teníamos reservado en nuestra página web un espacio para una entrevista nuestro Comandante del Alarde, Javier Mitxelena.

Declinando nuestra invitación decidió obsequiarnos con una curiosa "entrevista" ...¡a su caballo!


 

Se llama Zamorano.

 

¿Conoce al nuevo Comandante?

A Javier Mitxelena? Sí, le conozco.  Ya hemos dado unos cuantos paseos juntos. Me he enterado de que vive en Anaka y lleva toda la vida desfilando en la Compañía del barrio. Su padre, José Antonio, fue banderín de la Compañía durante muchos años, y también he oído hablar de él. Una de las yeguas que vive con nosotros nos contó que era biznieta de un semental muy famoso que hubo, hace años, en la Yeguada Militar de Lore-Toki, en Lasarte. Se llamaba “Goyaz”, y fue cuidado por José Antonio durante su servicio militar. Coincidencias.

 

 ¿Qué tal es Javier como jinete?

Hombre, no es Astolfi precisamente, pero le pone muchas ganas. En cierta ocasión me contó que, de pequeño, en el caserío que la familia de su padre tenía en Anaka, el caserío Puiana,  había un burro con el que Javier jugaba “a ser jinete”. Tomaba un palo como lanza y un cazo viejo a modo de casco y “.. a la guerra”. Parece ser que siempre acababa dormido en uno de los cestos que llevaba el burro y que su amona utilizaba para llevar las marmitas de leche al mercado.

Anécdotas aparte, en general me trata bien, aunque de vez en cuando me echa alguna bronca, porque es muy recto. Yo casi lo prefiero así. Sabes a qué atenerte.

 

¿Dónde vive?

Vivo en Fitero, Navarra. El pueblo es muy conocido por los famosos baños. Paso la mayor parte del año allí, en una instalación hípica. Cada dos por tres, sobre todo en verano,  me llevan a lugares diferentes para realizar travesías o a participar en desfiles, procesiones... He estado incluso en el Rocío.

 

¿Ha estado alguna vez en Irun?

Sí, el año pasado y participé en el Alarde. Además no fui solo. Allí estuvimos un montón de caballos. Me pareció un sitio muy agradable. Todavía quedan bastantes campos verdes y eso para nosotros es bueno.

 

Ha dicho que participó en el Alarde,¿ en qué lugar ?

Pues mira, fui el caballo del anterior Comandante. Hice todo el recorrido del Alarde en ese puesto. ¡Cómo nos aplaudían!

 

¿Solo en el Alarde o también en la Revista de Armas?

También estuve en la Revista de Armas. Ese día es fantástico para nosotros, aunque muy cansado. Para ir de un barrio a otro tratamos de evitar el centro. Irun tiene todavía muchas zonas verdes. Vemos montes, campos, riachuelos. Estamos en nuestro ambiente. Aunque me parece que cada vez hay menos zonas naturales y má asfalto.

 

¿Terminarán agotados...?

Sí. Hay que tener en cuenta que el día de la Revista, el recorrido dura casi diez horas. Porque además de campo, pisamos también mucho asfalto y eso cansa mucho. Vosotros también os daréis cuenta de que no es lo mismo caminar con vuestras alpargatas sobre hierba que en carretera. Y aunque nosotros llevamos herraduras, en el campo tenemos una base firme donde pisar, pero en el asfalto nos podemos resbalar y es bastante peligroso. Hay que trotar con mucho cuidado.

 

¿Cuál es la mayor dificultad con la que se encuentran?

Sin ninguna duda el ruido. El de la ciudad es insoportable. Además los caballos somos muy sensibles al ruido y nos sobresaltamos mucho con sonidos que no conocemos. Menos mal que poco a poco nos vamos habituando a los disparos de escopeta... En las descargas avisan, pero en los tiros sueltos...

Otra gran diferencia es el suelo. Mientras en el campo andamos a nuestras anchas, en la ciudad vamos continuamente sobre asfalto y eso nos pone en tensión. Debemos ir muy concentrados y ver donde pisamos. En cuanto a nuestras monturas deben ir muy concentrados. Es importante que ellos estén tranquilos, porque si no lo están, nos transmiten a nosotros su nerviosismo y los inexpertos corren el riesgo de salir por las orejas.

 

Para terminar, ¿qué opinión tiene de  nuestro Alarde de San Marcial?

Me parece un acontecimiento importante y una gran fiesta. Como antes he dicho, participamos en desfiles de todo tipo, pero en vuestro Alarde hay algo que lo diferencia de las otras fiestas. Tanto en los que desfilan con nosotros como en la gente que está en las aceras, se nota un especial entusiasmo que no hemos visto en otros lugares. Todos, también nosotros, participan de una manera activa y se sienten protagonistas de la fiesta. Creo que nuestro esfuerzo ofrece además mayor vistosidad al Alarde. Sinceramente, merece la pena venir a Irun cada año.

 

 

Dejamos a Zamorano con sus cuidadores, con los que hemos acordado le preparen a diario doble ración de pienso hasta sanmarciales.

Al alejarnos, escuchamos un relincho de satisfacción