D.Juan Bautista Sarasola.

Párroco de la parroquia de SanJuan el Bautista de Anaka.

 

En  los últimos años vienen siendo cada vez más frecuentes los encuentros entre nuestra Asociación y el Centro Parroquial  San Juan el Bautista de Anaka que, desde 1986, dirige D. Juan Bautista Sarasola Zelaia.

Prueba de ello son las asambleas generales que tanto la Compañía de Anaka como la Asociación Cultural Anaka 1881 celebran en uno de sus amplios salones y, como muestra más reciente, el emotivo colofón que tuvo en la propia iglesia, la vistosa cabalgata de Reyes organizada por las asociaciones del Barrio.

 

En estos casos no sabe uno si comenzar la entrevista con el “Ave María Purísima” de nuestra época de colegial o ir directamente al grano…

 

Reconozco que las formas van cambiando con el tiempo, pero en determinadas ocasiones, no vendría nada mal un saludo como el que indicas. Predispone a una conversación cordial y distendida.

 

¿Cómo y cuando surgió la idea de fundar la actual parroquia?

 

Fue en septiembre de 1973, cuando siendo obispo D. Jacinto Argaya, se inició un expediente para la creación en Irun de cuatro nuevas parroquias, entre ellas la nuestra, y así, el año 1975 fue nombrado párroco de la misma D. José Iradi. Los primeros pasos de la parroquia se dieron en los bajos del antiguo casino de Anaka. Posteriormente la vida parroquial se desarrolló en otros locales de la calle Peñas de Aya. Por fin, en el año 1979 se empezó a usar, aunque sin terminar, la actual parroquia cuyas obras concluyeron el año 2000, cuando ya llevábamos un cuarto de siglo de vida parroquial en el barrio. Para entonces, y a partir de 1979 ya había comenzado mi labor de coadjutor junto con D. José Iradi,  hasta que en 1986 fui nombrado párroco.

 

Todavía hay parroquias que conservan el cartel de prohibido jugar a la pelota… y van ustedes y levantan un frontón adosado a ella.

 

La construcción de la parroquia, en la que participaron desinteresadamente entre otros, jubilados pertenecientes a “Auzolan” , fue dificultosa,  sobre todo por las penurias económicas del momento. Pero no solo se construyó el frontón. En los bajos del edificio se crearon unos amplios locales, en los que en su día se ubicó la guardería para los niños del barrio.

Al día de hoy contamos además con un sencillo pero hermoso templo, una bonita capilla, locales suficientes para la catequesis de nuestros niños, jóvenes y mayores, y un hermoso jardín en el que se encuentra una pequeña gruta, muy visitada por cierto, dedicada a la Virgen de Anaka e inaugurada el 11 de febrero del año 2000, festividad de la Virgen de Lourdes.

 

¿Qué puede contarnos de la actividad parroquial del momento?

 

Digamos que está repartida en varias secciones. La más conocida es la referida a Liturgia y Sacramentos: bautizos, penitencia, confirmación y misas. Luego está la que llamamos Educación en la Fe, con la catequesis infantil y la evangelización de adultos, confirmación y tiempo libre para jóvenes,  y convivencias. Por último la Acción Social en la que se incluyen: cáritas, pastoral de salud y carcelaria. También formamos un grupo que visitamos a nuestros enfermos en sus domicilios y hospitales. Aprovecho el momento para hacer saber  a las familias de los enfermos que comuniquen a la parroquia si desean nuestra visita. En este apartado, recordemos que una vez al año celebramos el sacramento de la Unción de los Enfermos. Todo ello no sería posible sin la colaboración de un entusiasta grupo de hombres y mujeres del barrio que junto con los agentes de pastoral trabajan en la construcción espiritual dentro de la pastoral parroquial.

 

¿Hasta qué punto le preocupa ver demasiados bancos vacíos los domingos en la iglesia?

 

No creo que el problema sea la falta de asistencia a misa... sino la falta de fe o de creencia de la gente.

La pregunta a formular en mi opinión sería ¿qué hacer para atraer a la gente a la Iglesia?, aunque también podríamos preguntarnos ¿qué hacer para llevar la Iglesia a la gente?

Benedicto XVI nos ha hablado profundamente sobre lo que es la Eucaristía, concretamente ha dicho: «la Eucaristía es el corazón de la Iglesia».

Mientras él late hay vida. Cuando se para definitivamente, estamos muertos. Si no tuviéramos la Eucaristía, los cristianos dejaríamos de ser cristianos, perderíamos la fe.

Pues bien: la Eucaristía se llama el corazón de la Iglesia porque cuando la celebramos, ella nos emite a los presentes la vida de Jesús: amor a Dios, capacidad de perdonar, coraje para afrontar los problemas de la vida, fuerza para resistir las tentaciones, deseos de ayudar a la gente, disposición a participar en la vida de la parroquia y de trabajar por la paz y la mejora de nuestro pueblo.

 

No sin antes agradecerle la deferencia que ha tenido en atendernos, le ofrecemos la oportunidad de dejar en nuestra página algún mensaje o recomendación especial.

 

Quisiera agradecer sinceramente a todos los que, de una u otra forma, han colaborado y colaboran en nuestra querida parroquia, en cualquier campo de la pastoral, así como en otros menos visibles pero muy importantes. Entre todos tenemos que extender el Reino de Dios. Todos tenemos que ser testigos de Jesús en medio del mundo. En esto, aunque con dificultades, nos estamos empeñando día a día.